Retraso en la apertura del campo debido a fuertes heladas.

El motivo por el que hemos de retrasar la apertura del campo al juego es el daño que puede producirse sobre la planta debido al tráfico de jugadores o maquinaria.

Las heladas ocurren en noches despejadas y frías cuando la planta irradia calor a la atmosfera (calor de radiación) durante la noche. A medida que la planta va perdiendo temperatura que es transmitida a la atmósfera, las hojas se van enfriando. Cuando las hojas se han enfriado tanto que la temperatura de la planta es menor que la temperatura del aire, entonces el vapor de agua se condensa sobre la hoja. Si la temperatura de la hoja continúa descendiendo, puede alcanzarse el punto de congelación del agua y por tanto este vapor de agua condensado se convierte en hielo sobre la hoja. Esto puede ocurrir incluso cuando la temperatura del aire está por encima del punto de congelación ya que la congelación se produce por la temperatura existente en la hoja, no en la atmósfera, pudiendo encontrarse la hoja a 0ºC (y por ello se congela al agua adyacente) y el aire a 2ºC o 3ºC.

La probabilidad de heladas se reduce en las noches nubladas debido al efecto pantalla que produce la presencia de nubes. Durante la noche las plantas se enfrían debido a la pérdida de calor de radiación, pero en estas noches cubiertas las nubes refractan, o absorben y vuelven a re-irradiar esta energía calorífica (radiación infrarroja) hacia el césped, de forma que este no pierde tanta temperatura. Es también poco probable la ocurrencia de heladas en noches en la que existe una mínima brisa de aire. La presencia de viento hace posible la mezcla de la capa de aire que se encuentra sobre las hojas con las capas superiores. Esta mezcla del aire superior e inferior evita la estratificación del aire que permite la condensación del vapor de agua sobre las hojas y una posterior congelación del mismo. Las zonas planas de los campos poseen mayor potencial de helarse que las zonas en pendiente ya que en estas, el aire se mueve en pendiente resultando en una mezcla de aire e impidiendo la condensación.

El hielo por sí solo no causa grandes daños en situaciones normales, el daño mayor ocurre cuando se produce tráfico en zonas que se encuentran heladas.

Existen también daños directos por el hielo en casos extremos en las que se forma un estrato sólido, grueso y duradero que impide el intercambio gaseoso de la planta con la atmósfera, limitando la disponibilidad de oxígeno para la planta e impidiendo la liberación de gases tóxicos que quedan concentrados en entre el césped y el hielo. Esta situación no ocurre en países con un clima como España ya que para que se produzcan este tipo de daños tendría que permanecer la capa de hielo sólida durante largas temporadas sobre el césped, situación improbable en nuestro campo.

No se debe permitir la existencia de tráfico en zonas que se encuentran heladas. Si existe tráfico, ya sea peatonal o mecánico, se producirá daño por rotura de las paredes celulares que finalizaran en la muerte de esos tejidos. Inicialmente los síntomas aparecerán como colores púrpuras y negros que tornarán posteriormente a colores pajizos debido a la muerte de los tejidos.

El daño a estas zonas heladas lo evitaremos retrasando la hora de apertura del campo al juego hasta que el hielo haya desaparecido tras un tiempo de exposición a la radiación solar. Este tiempo de espera de deshielo puede acortarse aplicando una pequeña lámina de agua sobre estas zonas heladas a través del sistema de riego, pero es clave hacer esto cuando la temperatura en esa zona esté por encima de los 3 ºC o 4 ºC y preferiblemente cuando el sol esté incidiendo directamente sobre la zona, en caso contrario podemos estar agravando la situación ya que el agua aplicada podría congelarse aumentando la capa de hielo existente.

Por todo lo anteriormente expuesto, la próxima vez que al llegue al campo de golf y vea que determinadas zonas están cerradas, comprenda que el daño que se le puede causar al campo es mucho y una demora en su hora de salida o no utilizar determinadas zonas es muy beneficioso. Muchas veces tendremos que supeditar el interés propio en beneficio del campo.

El greenkeeper del campo de golf desea presentarlo en las mejores condiciones posibles y es su responsabilidad limitar el uso de zonas en beneficio del mismo.

No asuma usted estas funciones, ni estime si un hoyo se puede jugar o no, piense que alguien con mayor conocimiento y dedicación ya lo ha hecho por usted. Adoptar estas aptitudes, solo conduce al malestar general del resto de los jugadores, que sí han obedecido las instrucciones del club.